jueves, 26 de enero de 2012

INMADUREZ EMOCIONAL

Extraído del libro Amar o Depender de Walter Riso
 

La inmadurez emocional implica una perspectiva ingenua e intolerante ante ciertas situaciones de la vida, generalmente incómodas o aversivas. Una persona que no haya desarrollado la madurez o inteligencia emocional adecuada tendrá dificultades ante el sufrimiento, la frustración y la incertidumbre.

Señalaré las tres manifestaciones más importantes de la inmadurez emocional relacionadas con el apego afectivo en particular y con las adicciones en general:

1.   Bajos umbrales para el sufrimiento o la ley del mínimo esfuerzo.
Según ciertos filósofos y teólogos, la ley del mínimo esfuerzo es válida incluso para Dios. Independientemente de la veracidad de esta afirmación debemos admitir que la comodidad, la buena vida y la aversión por las molestias ejercen una atracción especial en los humanos. Prevenir el estrés es saludable (el tormento por tormento no es recomendable para nadie), pero ser melindrosos, sentarse a llorar ante el primer tropiezo y querer que la vida sea gratificante las veinticuatro horas, es definitivamente infantil.

Una persona que haya sido contemplada, sobreprotegida y amparada de todo mal en sus primeros años de vida, probablemente no alcance a desarrollar la fortaleza (coraje, decisión, aguante) para enfrentar la adversidad. Le faltará el “callo” que distingue a los que perseveran hasta el final. Su vida se regirá por el principio del placer y la evitación inmediata de todo aversivo, por insignificante que éste sea. Repito: esto no implica hacer una apología del masoquismo y el auto castigo, y fomentar el suplicio como forma de vida, sino reconocer que cualquier cambio requiere de una inversión de esfuerzo, un costo que los cómodos no están dispuestos a pagar. El sacrificio los enferma y la molestia los deprime. La consecuencia es terrible: miedo a lo desconocido y apego al pasado.

El pensamiento central de la persona apegada afectivamente y con baja tolerancia al sufrimiento, se expresa así: “No soy capaz de renunciar al placer/bienestar/seguridad que me brinda la persona que amo y soportar su ausencia. No tengo tolerancia al dolor. No importa qué tan dañina o poco recomendable sea la relación, no quiero sufrir su pérdida. Definitivamente, soy débil. No estoy preparado para el dolor”.

2.   Baja tolerancia a la frustración o el mundo gira a mí alrededor.
La clave de este esquema es el egocentrismo, es decir: “Si las cosas no son como me gustaría que fueran, me da rabia”. Tolerar la frustración de que no siempre podemos obtener lo que esperamos, implica saber perder y resignarse cuando no hay nada que hacer. Significa ser capaz de elaborar duelos, procesar pérdidas y aceptar, aunque sea a regañadientes, que la vida no gira a nuestro alrededor. Aquí no hay narcisismo, sino inmadurez.

Muchos enamorados no decodifican lo que su pareja piensa o siente, no lo comprenden o lo ignoran como si no existiera. Están tan ensimismados en su mundo afectivo, que no reconocen las motivaciones ajenas. No son capaces de descentrarse y meterse en los zapatos del otro. Cuando su media naranja les dice: “Ya no te quiero, lo siento”, el dolor y la angustia se procesa solamente de manera autorreferencial: “¡Pero si yo te quiero!” Como si el hecho de querer a alguien fuera suficiente razón para que lo quisieran a uno.

A veces ni siquiera es amor por el otro, sino amor propio. Orgullo y necesidad de ganar: ¿Quién se cree que es…? ¿Cómo se atreve a echarme? La inmadurez también puede reflejarse en el sentido de posesión: “Es mío” o “No quiero jugar con mi juguete, pero es mío y no lo presto”. Muchas veces no es la tristeza de la pérdida lo que genera la desesperación, sino quién echó a quién. Si se obtiene nuevamente el control, la revancha no se hace esperar: “Cambie de opinión. Realmente no te quiero”. Ganador absoluto.

El pensamiento central de la persona apegada afectivamente y con baja tolerancia a la frustración, se expresa así: “No soy capaz de aceptar que el amor escape de mi control. La persona que amo debe girar a mí alrededor y darme gusto. Necesito ser el centro y que las cosas sean como a mí me gustaría que fueran. No soporto la frustración, el fracaso o la desilusión. El amor debe ser a mi imagen y semejanza”.

3.   Ilusión de permanencia o de aquí a la eternidad.
La estructura mental del apegado contiene una dudosa presunción filosófica respecto al orden del universo. En el afán de conservar el objeto deseado, la persona dependiente, de una manera ingenua y arriesgada, concibe y acepta la idea de lo “permanente”, de lo eternamente estable. El efecto tranquilizador que esta creencia tiene para los adictos es obvio: la permanencia del proveedor garantiza el abastecimiento.

Hace más de dos mil años, Buda alertaba sobre los peligros de esta falsa eternidad psicológica. “Todo esfuerzo por aferrarnos nos hará desgraciados, porque tarde que temprano aquello a lo que nos aferramos desaparecerá y pasará. Ligarse a algo transitorio, ilusorio e incontrolable es el origen del sufrimiento. Todo lo adquirido puede perderse, porque todo es efímero. El apego es la causa del sufrimiento”.

La siguiente frase, nuevamente de Buda, es de un realismo cruento pero esclarecedor: “Todo fluye, todo se diluye; lo que tiene principio tiene fin, lo nacido muere y lo compuesto se descompone. Todo es transitorio, insustancial y, por tanto, insatisfactorio. No hay nada fijo de qué aferrarse”.

Los “Tres Mensajeros Divinos”, como él los llamaba: enfermedad, vejez y muerte, no perdonan. Tenemos la opción de rebelarnos y agobiarnos porque la realidad no va por el camino que quisiéramos, o afrontarla y aprender a vivir con ella, mensajeros incluidos. Decir que todo acaba significa que las personas, los objetos o las imágenes en la cuales hemos cifrado nuestras expectativas de salvaguardia personal, no son tales. Aceptar que nada es para toda la vida no es pesimismo sino realismo saludable. Incluso puede servir de motivador para beneficiarse del aquí y el ahora: “Si voy a perder los placeres de la vida, mejor los aprovecho mientras pueda”. Esta es la razón por la cual los individuos que logran aceptar la muerte como un hecho natural, en vez de deprimirse disfrutan de cada día como si fuera el último.
    
En el caso de las relaciones afectivas, la “certeza sí que es incierta”. El amor puede entrar por la puerta principal y en cualquier instante salir por la de atrás. No estoy diciendo que no existan amores duraderos y que el hundimiento afectivo deba producirse inevitablemente. Lo que estoy afirmando es que las probabilidades de ruptura son más altas de lo que se piensa, y que el apego no parece ser el mejor candidato para salvaguardar y mantener a flote una relación. Por desgracia, no existe eso que llamamos seguridad afectiva. Cuando intentamos alcanzar este sueño existencial, el vínculo se desvirtúa. Algunos matrimonios no son otra cosa que un secuestro amañado.

El pensamiento central de la persona apegada afectivamente y con ilusión de permanencia, se expresa así: “Es imposible que nos dejemos de querer. El amor es inalterable, eterno, inmutable e indestructible. Mi relación afectiva tiene una inercia propia y continuará para siempre, para toda la vida”.

AUTOEFICACIA

Extraído del Libro Aprendiendo a Quererse a Si mismo, de Walter Riso.
 
“Nadie puede hacerte sentir inferior, sin tu consentimiento” Roosevelt.

 
A la confianza y convicción de que es posible alcanzar los resultados esperados se la denomina auto eficacia. La baja auto eficacia te llevará a pensar que no eres capaz. Entrarás en un círculo vicioso, pero por lo bajo. Si no tienes confianza en ti mismo, tus retos personales serán pobres, evitarás enfrentar los problemas, el primer obstáculo te hará desertar, te sentirás fracasado y perderás nuevamente auto eficacia; lo que a su vez bajará tus metas y auto exigencia. Tu terrible círculo seguirá retroalimentándose negativamente y tú estarás perdiendo, cada vez más, seguridad y confianza.
Una alta auto eficacia hará que tus metas sean sólidas, te permitirá persistir ante los imponderables y afrontar los problemas de una manera adecuada.
La auto eficacia es básicamente una opinión afectiva de uno mismo. Dicho en otras palabras, las personas pueden pensar que poseen todas las habilidades y capacidades para obtener determinados resultados y, pese a todo, no estar convencidas de alcanzar exitosamente las metas.
La experiencia de éxito no solamente implica, como aparentemente podría pensarse, un análisis racional y frio de las posibilidades objetivas de éxito (expectativas de resultados), sino también la valoración subjetiva de qué tan capaz se siente el sujeto (expectativa de eficacia). Como cualquier creencia, esta última valoración es cuestión de fe y de confianza. La desconfianza en uno mismo barre con las capacidades y habilidades.
¿Cómo pueden llegar los seres humanos a dudar de sí mismos y a resignarse ante el sufrimiento y la adversidad sin intentar producir cambios, cuando existe la posibilidad de lograrlo? ¿Cómo se llega a un auto esquema de “perdedor”? ¿Por qué se hacen anticipaciones negativas del propio rendimiento en situaciones fáciles y potencialmente exitosas? ¿Por qué algunas personas se inmovilizan ante la posibilidad de superar las dificultades?
Las investigaciones en psicología indican que al menos tres factores parecen estar asociados a los problemas de auto eficacia: la percepción de incontrolabilidad, el punto de control y los estilos atribuciones. Analizaré cada uno por separado.
La percepción de incontrolabilidad: La imposibilidad de modificar un evento aversivo desarrolla depresión y desconfianza en sí mismo. De manera similar, una historia de fracasos que escapen al control del sujeto producirá la percepción de incapacidad, si no se sigue intentando el éxito.
 

El punto de control: Las personas pueden ser divididas en internas o externas, de acuerdo con el lugar donde ubiquen el control de su conducta. Las personas internas colocan el control dentro de ellas mismas. No suelen echarle la culpa a otros de lo que acontezca con su vida. Las personas externas creen que sobre su conducta operan una cantidad de eventos y causas que escapan de su control. Su pensamiento es inmovilizador: “Nada puede hacerse, así lo quiere el destino”, “Para qué intentarlo”.
Los estilos atribucionales: Cuando estamos ante situaciones de éxito o fracaso, los humanos hacemos interpretaciones sobre las causas del porqué se dio el hecho en cuestión. Tratamos de entender lo ocurrido buscando explicaciones causales. Pues bien, esta manía de los seres inteligentes es un arma de doble filo que, mal utilizada, puede producir heridas a nuestra auto eficacia.
El problema de la evitación: La evitación impide que el organismo esté expuesto el tiempo suficiente para vencer el miedo o solucionar el problema de que se trate. Enfrentarse a cosas desagradables es incómodo, pero es el precio para modificarlas y vencerlas. La evitación no siempre es inadecuada, es indudable que es la mejor opción cuando el peligro físico o psicológico, es objetiva y realmente dañino.    
 

VENCIENDO LA BAJA AUTOEFICACIA
 

Las siguientes estrategias te permitirán pelear contra la baja auto eficacia o conservarla en un punto adecuado:
 

1.   Elimina el “no soy capaz”. Si te tratas mal y eres irrespetuoso contigo mismo, tu diálogo obrará como un freno. Esta calificación negativa, automáticamente, te inmovilizará. Detén el pensamiento, diciéndote: “PARA”. Cambia de actividad, habla por teléfono, escucha música, canta en voz alta u orienta tu dialogo positivamente. “Si me lo propongo, Soy capaz”.

2.   No seas pesimista. Si ves venir el fracaso en cada una de tus actuaciones, ni siquiera te provocará intentarlo. Si te dices: “me va ir mal”, la motivación, la tenacidad y la perseverancia necesarias para alcanzar la meta flaquearán. Tu predicción se cumplirá, pero por culpa tuya. El método de cotejar tus hipótesis con los datos objetivos te hará descubrir que tus anticipaciones no suelen ser tan exactas. Te darás cuenta que tus dotes de oráculo dejan mucho qué desear.

3.   No seas fatalista. Si tienes un punto de control externo para todo, tenderás a ser fatalista y verás los infortunios como incontrolables. Quita de tu repertorio verbal la palabra “siempre”. El pasado no te condena. Si cambias en el aquí y ahora, estarás contribuyendo de manera significativa a tu destino. Un día cualquiera toma la decisión de programarte positivamente. Piensa que durante ese día serás el dueño de tu vida y el único juez. Siéntete aunque sea un día, dueño de ti mismo.

4.   Trata de ser realista. Acepta tus éxitos; sería injusto contigo desconocer tus logros. Pero también acepta tu cuota de responsabilidad en los fracasos. Esto te permitirá sentarte a disfrutar tus victorias y a superar la adversidad.

5.   No recuerdes sólo lo malo. La visión negativa de uno mismo se alimenta principalmente de los recuerdos. Si el esquema que tienes de ti es negativo, los recuerdos que llegarán a tu mente serán confirmatorios de este esquema. Aprende a degustar el pasado, a revivirlo en sus aspectos agradables y a disfrutar del recuerdo positivo (aunque sólo sea a través de la imaginación y la fantasía).

6.   Revisa tus metas. Si crees que eres Superman, saltarás de un piso treinta: será tu último reto. Si te sientes inválido, tu meta será solamente dar un paso o dos. Revisa tus metas. Muy probablemente pueden estirarse un poco más y hacerse más exigentes. ¿Tus metas actuales muestran confianza o desconfianza en ti mismo? Tienes derecho a esperar más de ti y de la vida. No dejes que el miedo y la inseguridad decidan por ti.

7.   Ponte a prueba y arriésgate. ¿Qué podrías perder al intentar nuevos retos? Un plan que podrías proponerte es el siguiente:
*Define un objetivo que exija esfuerzo

*Define tus expectativas de manera objetiva, clara y precisa

*Antes y durante el enfrentamiento en sí, no utilices verbalizaciones inhibitorias (No soy capaz, etc.)

*Ponte a prueba

*No evites. Persiste

*Compara los resultados con las anticipaciones que habías hecho antes

*Inténtalo de nuevo.


Cuando te sientas seguro y cómodo pasa a una meta mayor. A medida que subas en los niveles de la auto exigencia personal, la auto eficacia y la confianza en ti mismo se fortalecerán.

martes, 24 de enero de 2012

EL ARTE DE RECORDAR

Tomado del Libro Tu Cerebro más joven
“El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención” Samuel Johnson
Para la mayoría de nosotros, uno de los grandes temores es perder la memoria al envejecer. De hecho, la pérdida de memoria se ha asociado tanto a la <vejez> que la imagen de la abuela en uno de sus <momentos brillantes> es uno de los lugares comunes más típicos de las comedias televisivas. Sin embargo, la memoria no tiene límites, sea cual sea tu edad. A muchas personas mayores les puede costar algo más recordar las cosas; no obstante, cuando vuelve al recuerdo, es tan lúcido como lo sería a cualquier edad.
 

¿Qué es la memoria?
La memoria es muchas cosas diferentes. Es una recopilación del día que pasaste en la playa bajo la lluvia cuando eras niño. Es tu capacidad para escribir un carta sin pensar cómo has de sostener el lápiz y hacer las letras. Es lo que te permite retener en la mente el comienzo de esta frase incluso cuando ya has llegado al final… De hecho, la memoria está presente en todo lo que aprendes o experimentas. Los recuerdos se hacen, almacenan y recuerdan en cada momento de tu vida.
Cuando recuerdas algo, el cerebro lo hace creando una nueva serie de senderos de conexiones nerviosas, denominadas <rastro de la memoria>. Cuando olvidas, es porque se rompen las conexiones por falta de uso. La memoria es una compleja tarea con múltiples capas que alcanza a todas las zonas del cerebro. Algunos recuerdos están restringidos a algunas partes concretas; pero la mayoría están en redes que interactúan, o incluso repartidas por todo el cerebro. Hasta los que terminan en un lugar concreto, suelen vincularse con muchas áreas distintas.

En un principio, los psicólogos pensaban que descubrirían que cada recuerdo tiene una localización en el cerebro. Pensaban que con las herramientas adecuadas, algún día podrían identificar el grupo de neuronas, o incluso la neurona aislada donde se almacenaba un recuerdo. Aunque hay partes del cerebro asociadas a habilidades concretas, ahora sabemos que la asociación de la zona con dichas habilidades no es rígida en modo alguno. De hecho, es bastante probable que en su mayoría los recuerdos estimulen todo el cerebro.
Es más, gran parte de los recuerdos no son rígidos. Cada vez que usas un recuerdo, cambia ligeramente. Cuando sales a cenar, por ejemplo, tu corteza frontal, la parte lógica de tu cerebro, organiza los detalles físicos del acontecimiento en un tipo de recuerdo. La amígdala, el centro de las emociones, aportará sentido emocional a estos recuerdos. Si recuerdas haberte sentido muy bien esa noche, los recuerdos quedan adscritos a esos buenos sentimientos. A la semana siguiente, descubres que tu acompañante ha salido a cenar con otra persona. Ahora, cuando intentas recordar esa cena, tiene un contexto emocional muy distinto. El recuerdo está catalogado de otro modo y lo recuerdas de modo muy distinto. Las interconexiones implicadas en el rastro de la memoria han cambiado.
 

¿Cómo almacena los recuerdos nuestro cerebro?
Aunque las investigaciones todavía están en una fase temprana, algunos psicólogos piensan que hasta los recuerdos más simples son almacenados en grupos o redes neuronales en muchas partes diferentes del cerebro, en vez de estar en un solo lugar. Incluso se pueden almacenar en el sistema nervioso. Cuando recuerdas algo, los elementos vuelven a reunirse en lo que el neurólogo Antonio Damasio denomina <zona de convergencia>, localizadas cerca de la red de neuronas sensoriales que registraron el evento en primer lugar.

Cada vez hay más pruebas de que el hipocampo –en el centro del cerebro y en contacto con los dos hemisferios- envía recuerdos nuevos al cerebro y los reagrupa cuando los necesita. Curiosamente, cuando dormimos es cuando parece sacar el máximo provecho de su almacén de recuerdos. Del mismo modo que un ordenador hace automáticamente copias de seguridad durante la noche, el hipocampo parece ordenar los recuerdos del día para almacenarlos cuando duermes y sueñas, lo cual puede ser la razón por la que una buena noche de sueño es esencial para aprender.

En última instancia, son las neuronas las que almacenan los recuerdos, y lo hacen activándose y conectándose con otras neuronas. Cada recuerdo es un patrón de activación concreto de neuronas, no una sola neurona. Es una red. Tal como hemos visto, cada experiencia nueva refuerza unas conexiones y debilita otras. Cuando la experiencia ha concluido, estos cambios se desvanecerían rápidamente si no fuera por un fenómeno denominado potenciación a largo plazo, o PLP, donde se refuerzan los vínculos entre grupos concretos de redes. PLP significa que cuanto más se repite una experiencia, más fuertes se vuelven estas redes, fortaleciéndose así la memoria.

La lección está clara: si esperas que tu memoria se desvanezca y que tu poder mental entre en declive a medida que te vas haciendo mayor, tus expectativas se harán realidad. Si esperas entrar en una última fase de tu vida cargado de sabiduría con un poder mental más fuerte que nunca, es más que probable que así sea.
 

Tipos de Memoria
1. Memoria Sensorial.
La forma más breve de memoria es la sensorial. Es la que recuerda brevemente el estímulo de todos tus sentidos. En un momento dado está entrando tanta información que la memoria sensorial la retiene el tiempo justo para que el cerebro la ordene, guarde lo que es útil y deseche lo que no necesita. Esto es lo que te permite seguir viendo, oyendo y sintiendo algo momentáneamente cuando ya ha cesado. Puedes escribir tu nombre en el aire con una bengala por la noche, por ejemplo, porque si eres lo bastante rápido, podrás ver la última letra mientras tus ojos todavía tienen el recuerdo de la primera. La memoria sensorial visual se denomina <memoria icónica>.

Si alguna vez has tenido la experiencia de pensar que no has oído algo, y luego recuerdas que sí, justo cuando estás a punto de pedir que te lo repitan, es la memoria sensorial sónica o <ecoica> la que está ofreciendo el recuerdo.


2. Memoria a Corto y Largo plazo. Tu memoria puede trabajar a corto o largo plazo. La memoria a corto plazo es la que almacena cosas durante unos segundos, minutos, o como mucho horas. La que utilizas cuando miras un número de teléfono en tu agenda y lo recuerdas el tiempo suficiente para marcarlo en el teléfono. Es esencial para funcionar cada día y muchos psicólogos ahora prefieren llamarla <memoria operativa>.
La memoria a corto plazo te permite recordar el principio de una frase mientras escuchas el resto. También actúa como filtro, guardando sólo información que parece importante y cerrándose a todos los demás datos que llegan continuamente a nuestros sentidos y que de no ser así nos desbordarían.
De algún modo, la memoria operativa se parece un poco a la memoria RAM de un ordenador. Aunque sólo contiene los datos necesarios para realizar las tareas, éstos se desvanecen en cuanto arreglan bastante bien con las proteínas que ya tienen en las sinapsis. Sin embargo, para guardar recuerdos a largo plazo, las neuronas han de crear proteínas nuevas. Las investigaciones más recientes indican que la creación de estas proteínas se desencadena por una proteína llamada CREB. Esta proteína tan especial también parece estar implicada en una serie de cambios a largo plazo en el funcionamiento del cerebro, como los ajustes del reloj corporal después de un viaje intercontinental.
 

3. Memoria Explícita e Implícita. Cuando se ha guardado un recuerdo en la memoria a largo plazo, no es necesario que lo recuerdes conscientemente. Algunos recuerdos son <explícitos>, lo que significa que puedes acceder a ellos, ¡o al menos intentarlo! Estos incluyen conocimiento factual de nombres, lugares y fechas. Estos recuerdos dependen de un intercambio entre el hipocampo y la parte frontal del cerebro: el lóbulo temporal. Este tipo de recuerdos se forman muy rápidamente, se recuerdan enseguida o se olvidan; como si se tratase del gigantesco archivo online de una biblioteca, que puede sufrir muchas variaciones.

Sin embargo, algunos recuerdos se aposentan lentamente para convertirse en parte de la programación del cerebro. Son los recuerdos <implícitos> que ejercen su influencia sin que seas consciente de ello. Todas las habilidades y talentos que puedes aprender a lo largo de tu vida son de este tipo: caminar, hablar, comer, coger una taza, dar una patada a una pelota y muchas cosas más. Estos recuerdos de procedimientos, o <memoria de procedimiento>, como los llaman los psicólogos, requieren tiempo. Has de practicarlos una y otra vez hasta que se establecen. Cuando ya los tienes, rara vez vuelves a pensar en ellos.

4. Memoria Episódica. Los psicólogos a veces dividen las memorias conscientes y explícitas en episódicas y semánticas. Las memorias episódicas son los recuerdos multimedia. Son los recuerdos de episodios enteros de tu vida con todos sus aspectos: el día en que aprendiste a patinar, tu primer día de colegio, la salida del domingo por la noche, con imágenes, sonidos, olores, conversaciones, todo completo. Con frecuencia puedes recordar todos los aspectos del episodio como si los estuvieras viviendo. Ese tipo de recuerdos parecen tener conexiones con todo el cerebro.
La mayor parte de los recuerdos episódicos se desvanecen con el tiempo y se necesita más esfuerzo para recordarlos con detalle. Con frecuencia el recuerdo cambia –tintado por todo tipo de influencias, incluidos el miedo y el estrés-, y recordamos las cosas de un modo muy diferente en distintas épocas de nuestra vida. Las experiencias más intensas quedan grabadas de forma casi indeleble, mientras que las cotidianas pronto se desvanecen.
 

5. Memoria Flash. Hay episodios especialmente poderosos que parecen iluminar todo el cerebro como si fuera flash. Hacen que las neuronas se activen de un modo tan intenso que incluso se recuerdan los pequeños detalles. La mayor parte de estos <recuerdos flash> son personales, de momentos emotivos, como el primer día de escuela o tu primer beso. Algunos son comunes, como cuando un equipo o una nación gana en una competición deportiva.
 

6. Memoria Semántica. La memoria semántica son nuestros recuerdos de trozos de información individual: hechos, opiniones y objetos. Saber que París es la capital de Francia es un recuerdo semántico. Tu viaje de día a París es un recuerdo episódico. Sin embargo, puede que recuerdes que París es la capital de los franceses debido a tu viaje a dicha ciudad. Los recuerdos episódicos y semánticos pueden estar entrelazados.

Curiosamente, en un estudio reciente de unos niños londinenses que padecían amnesia a largo plazo debido a una lesión en el hipocampo, revelaron una sorprendente diferencia. El neuropsicólogo Faraneh Vargha-Khadem descubrió que, aunque la lesión en el hipocampo los privaba de los recuerdos episódicos, su memoria semántica estaba intacta. Aunque podían leer y escribir bien y tuvieran una buena cabeza para los hechos y cifras como cualquiera de sus compañeros de clase, no podían recordar un programa de televisión que acababan de ver.

Parece ser, entonces, que el papel del hipocampo es afirmar las conexiones entre el rastro de los recuerdos que han quedado en diferentes partes del cerebro. Esta es la razón por la que vulnerabilidad del hipocampo puede ser crucial cuando nos hacemos mayores.


La Flexibilidad de la Memoria
En el almacén de memoria del cerebro ha demostrado ser mucho más flexible de lo que nadie había imaginado. John Ratey cita el ejemplo de una brillante joven violinista estadounidense llamada Martha Curtis. Martha empezó a padecer unos ataques de epilepsia tan fuertes que los médicos decidieron que tenían que extirparle una parte del cerebro. El problema era que se trataba de la que se identificaba con el talento musical. Al principio los cirujanos extirparon un poco, por temor a que Martha perdiera su don musical. Al final, tuvieron que extirparle toda la zona para frenar sus ataques. Curiosamente, aunque la cirugía fue eficaz para detener sus ataques epilépticos, no tuvo repercusión alguna en su talento musical, y siguió tocando tan bien como siempre. Resultó que, cuando aprendió a tocar el violín de pequeña, su cerebro simplemente se había reestructurado y había enviado recuerdos de su habilidad a otra región que no estuviera dañada.

La flexibilidad es sólo un ejemplo del sorprendente poder del cerebro. El próximo capítulo se adentra en cómo podemos conectar con él y utilizarlo para mejorar nuestra memoria, ¡sea cual sea nuestra edad!

sábado, 7 de enero de 2012

FÓRMULA PARA CRECER

 Por Pilar Sordo

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son.
Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año,.... porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
 
 -a aprender a amar
 -a dejar huella
 -a ser felices
En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
A esta tierra vinimos a cansarnos, para dormir tenemos siglos después.
Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero…. deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
El tercer y último punto a cultivar  es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores.
Este a mi juicio es el gran elemento a educar no sólo el 2012 sino que durante todo el siglo XXI.
Es dentro de todo este trabajo donde nos debiéramos concentrar en:
 
  • Sentarnos en la mesa en familia, mínimo una vez a la semana, ojala todos los días.
  • Apagar las pantallas mientras estamos comiendo, no contestar teléfonos, sentir que los únicos ruidos que se escuchan sean los de nuestras voces.
  • Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de las micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día.
  • Querernos.
  • Crear dentro de nuestras casas, hogares. Y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas, independientes de los recursos, se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
  • Tengamos contacto con la naturaleza, juguemos, riamos y démonos el  tiempo de compartir con losabuelos, imprimámosle las fotos para que las vean como a ellos les gusta y disfrutemos de sus sabidurías. Obliguemos a nuestros hijos a compartir con ellos, así entenderán sus historias.
    Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello.
    La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia del nuevo siglo: la inteligencia espiritual.
    Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos "antiguos", a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
    Este 2012 vendrá con lo que tenga que venir, todo será necesario y maravilloso, lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo, acojámoslo con amor y con gratitud y con el alma abierta a todo lo que tendremos que aprender de él.

    Decretemos ser felices y comencemos a vivir como si fuera nuestro último día.

MANTENERNOS DELGADAS


La mejor dieta para bajar de peso
En esta serie especial sobre nutrición, BBC Mundo le explica por qué adelgazar es relativamente fácil y mantenerse en forma, no.

Más de medio millón de personas en el mundo viven con sobrepeso o son obesas, y los expertos ya hablan de una epidemia global de obesidad.
Para las autoridades sanitarias, ésta es una causa de gran preocupación por el número de enfermedades asociadas al sobrepeso.
Pero para la industria multimillonaria de las dietas es una fuente de enormes ganancias.
Porque es un hecho que en la mayor parte del mundo vivimos obsesionados con perder peso.
Y también es un hecho que, a pesar de la ciencia y de los mensajes sobre el daño del sobrepeso para la salud, adelgazar sigue siendo para muchas personas un objetivo muy difícil de lograr.
Tres dietas básicas
El mayor problema, como explica a BBC Mundo la doctora Cecilia Albala, del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile, no es tanto perder los kilos de más, sino mantenerse con un peso ideal.
"En efecto, hay muchísimas dietas para bajar de peso, porque bajar de peso es relativamente fácil. Lo difícil es mantenerse delgado", dice la experta.
"En más del 95% de los tratamientos dietéticos se reincide y la gente vuelve a engordar, lo cual significa un fracaso".
Tal como explica la nutricionista, las dietas probadas científicamente, independientemente del nombre que tengan, se dividen en tres tipos.
Estos son: las dietas hipocalóricas, con la que se consumen menos calorías de las que se gastan; las hiperprotéicas hipocalóricas, que restringen carbohidratos y se aumenta el consumo de proteínas y las que tienen una gran restricción de grasas.
"Si se hacen bien, cualquiera de estas tres dietas logran bajar de peso. Simplemente por la cuestión del balance energético: si necesitamos 1.000 calorías para vivir y se comen 200, nos queda un déficit de 800 y tenemos que bajar de peso".
Menos calorías, poca porción
Un gramo de grasa contiene el doble de calorías que un gramo de carbohidratos o proteínas, así que para lograr un déficit hipocalórico tenemos que comer muy pocas grasas y tratar de suprimir azúcares y harinas refinadas.
También debe incluir en su dieta opciones de bajas calorías, como frutas y verduras, pescado, leche descremada, alimentos ricos en fibras y productos de granos integrales.
"Yo, después de 30 años de trabajar en obesidad, nunca recomiendo una dieta que sea muy diferente a las actividades de la vida normal de la persona, porque será imposible que la mantenga".
"Lo más importante es cambiar hábitos y hacer ejercicio, porque si no subirá de peso indefectiblemente".
Otro consejo útil para bajar de peso es vigilar las porciones de sus comidas.
Es un hecho que cada vez son más grandes la cantidad de alimentos que comemos, especialmente cuando se trata de comidas rápidas o productos procesados, y esto significa más calorías.
También es necesario reducir las cantidades de papas, pasta y arroz, ricos en carbohidratos, y las bebidas gaseosas azucaradas que añaden calorías adicionales a su régimen sin ningún valor nutricional.
Actividad física
Y no se debe olvidar la importancia del ejercicio y de la actividad física.
Esto, dicen los expertos, no significa sudar profusamente en un gimnasio.
Elija actividades físicas que disfrute, como caminar o andar en bicicleta, y añada minutos adicionales dedicados a estas actividades cada semana.
También es buena idea comprarse un podómetro para medir el número de pasos que da cada día e incremente esa cantidad gradualmente.
Además, otra recomendación de la doctora Albala es evitar las dietas que prometen "milagros" de perder peso rápidamente o las que están de moda y que sugieren comer sólo uno o dos alimentos, o aquellas que dicen que determinados alimentos "queman grasas".
Ninguna de estas dietas tiene éxito y pueden ser riesgosas, porque no ofrecen todos los micronutrientes que necesita el organismo.
¿Cómo mantenerse delgado?
"Pero una vez que bajamos de peso, ¿cuánto tiempo soy capaz de mantener ese peso ideal?", se pregunta Albala.
"Una de las cosas más importantes para la manutención, además por supuesto del ejercicio, es pesarse".

"Las personas que se pesan por lo menos una vez a la semana -obviamente estamos hablando de los que siguen una dieta y hacen ejercicio- son las que logran mantener su bajo peso".
"Porque son las que logran asumir, por sí mismas, si están comiendo más o menos. Y es que bajar un kilo cuando usted lo sube no cuesta nada, pero bajar diez kilos sí que cuesta", dice la nutricionista.
En efecto, por lo general nos pesamos sólo cuando estamos haciendo dieta, pero una vez que bajamos de peso o cuando no estamos haciendo dieta nos olvidamos de la báscula.
"Le puedo decir que, en mi experiencia de 30 años como nutricionista, eso que parece tan simple como pesarse es lo que menos hace la gente y lo que es más útil para estar permanentemente consciente del peso corporal".
"Así que mi consejo es: cómprese una pesa antes de empezar su dieta, siga una dieta balanceada y saludable, haga ejercicio de forma regular y pésese continuamente".

MUJERES QUE AMAN DEMASIADO

"No sé cómo lo hace todo. Yo me volvería loca si tuviera que soportar todo lo que soporta ella."
"¿Por qué lo tolera?"
"De todos modos, ¿qué ve en él? Podría llevar una vida mucho mejor."
La gente tiende a decir esta clase de cosas sobre una mujer que ama demasiado, al observar lo que parecen ser sus nobles esfuerzos por mejorar una relación aparentemente insatisfactoria. Pero las pistas que permiten explicar el misterio de su devoto apego por lo general se pueden encontrar en las experiencias que tuvo cuando niña: La mayoría de  nosotras crecemos y continuamos en los roles que adoptamos en nuestra familia de origen.
Para muchas mujeres que aman demasiado, esos roles a menudo implicaban negar nuestras propias necesidades e intentar satisfacer las de otros miembros de la familia. Tal vez las circunstancias nos obligaron a crecer demasiado rápido, a asumir prematuramente responsabilidades de adultas porque nuestra madre o nuestro padre estaban demasiado enfermos física o emocionalmente para cumplir con sus funciones propias. O quizás alguno de nuestros padres estuvo ausente debido a su muerte o a un divorcio y nosotras tratamos de tomar su lugar, ayudando a cuidar tanto a nuestros hermanos como al progenitor que nos quedaba. Tal vez nos convertimos en la madre de la familia mientras nuestra madre trabajaba para mantenemos. O quizá vivimos con ambos padres, pero debido a que uno de ellos estaba furioso o frustrado o infeliz y el otro no reaccionaba a eso con apoyo, nos encontramos en el rol de confidentes, oyendo detalles de su relación que eran demasiada carga para que pudiéramos manejarla emocionalmente.  


Escuchábamos porque teníamos miedo de las consecuencias que podrían aquejar al progenitor que sufría si no lo hacíamos, y miedo de la pérdida de amor si no cumplíamos el rol que nos había tocado en suerte. Por eso no nos protegíamos, y nuestros padres tampoco nos protegían, porque necesitaban vernos más fuertes de lo que éramos en realidad. Si bien éramos demasiado inmaduras para esa responsabilidad, terminamos protegiéndolos a ellos. Al ocurrir esto, aprendimos a edad demasiado temprana y demasiado bien a cuidar a todos menos a nosotras mismas. Nuestra propia necesidad de amor, atención, cariño y seguridad quedó insatisfecha mientras fingíamos ser más poderosas y menos temerosas, más adultas y menos necesitadas, de lo que realmente nos sentíamos.
Y habiendo aprendido a negar nuestro propio anhelo de que nos cuidaran, crecimos buscando más oportunidades de hacer lo que habíamos aprendido a hacer tan bien: preocuparnos por las necesidades y exigencias de los demás en lugar de admitir nuestro miedo, nuestro dolor y nuestras necesidades insatisfechas. Hace tanto tiempo que fingimos ser adultas, que pedimos tan poco y hacemos tanto, que ahora nos parece demasiado tarde para esperar nuestro turno, entonces seguimos ayudando, con la esperanza de que nuestro miedo desaparecerá y nuestra recompensa será el amor.
Norwood Robin

YO SOY

<En todo el universo, no hay otra persona exactamente igual que tú: Yo soy yo, y todo lo que soy es único. Soy responsable de mí mismo, tengo todo lo que me hace falta aquí y ahora para vivir plenamente. Puedo escoger amar, ser competente, encontrarle un sentido a la vida y un orden al universo, puedo escoger desarrollarme, crecer y vivir en armonía conmigo mismo, con el resto de las personas y con Dios. Soy digno de ser aceptado y amado exactamente como soy, aquí y ahora. Me amo y me acepto, decido vivir plenamente desde hoy> Virginia Satir

jueves, 5 de enero de 2012

Continuacion...

Veamos más de cerca a la ira y al temor, las dos energías emocionales que nos acechan con más persistencia. Dejar ir a la ira y al temor requiere de un proceso que incluye lo siguiente:
Mantente alerta. No ignores tus sentimientos cuando te sientas enojado o ansioso. Mientras más alerta te encuentres, más fácil será para ti tener acceso a la energía atorada y dejarla ir.
Sé objetivo. Si te identificas con la negatividad, nunca la dejarás ir. Aprende a ver la ira y el temor solo como una energía.
Deslígate de los detalles específicos. Las energías se adhieren a situaciones particulares. Deslígate del contenido de la situación y libera tu ira por ti mismo, por tu propio bien.
Hazte responsable. Tu energía es tuya y de nadie más. Tu papel es dejar ir la energía que se ha atorado en ti por la razón que sea.
No esperes que alguien lo haga por ti. La mayoría de nosotros espera obtener fuerzas de otras personas, sin embargo, no hay manera de ignorar el hecho de que tu propia mente, cuerpo y alma es todo lo que tienes para el viaje espiritual.
Permite que tu cuerpo participe. Tu cuerpo sabe cómo temblar de miedo y cómo convulsionar de ira. No te resistas a las reacciones naturales de tu cuerpo pero no las inflijas en otras personas.
Explora y descubre. Nada es más fascinante que descubrir quién eres en realidad y cuál es tu misión. Todo lo que la gran mayoría de personas saben de sí mismos es lo que los demás les dicen.
Valora la libertad por sobre todas las cosas. Tú puedes ser quienquiera que desees ser y puede hacer cualquier cosas que desees hacer. No es lo mismo que lo que tu ego quiera que seas o lo que tus fantasías te exijan que hagas. La libertad espiritual te libera en el interior del Ser, tu verdadero Tú. Deepak Chopra.

DIEZ PRINCIPIOS DE OPTIMISMO

Extraído del libro ¿De qué se ríe Dios?

Los principios que encontrarás más adelante son poderosas maquinarias de cambio. A medida que crece la conciencia en tu interior, no existirán límites para aquello en lo que puedas convertirte; la única certeza es que te transformarás.

1.    La respuesta más saludable a la vida es la risa.

Este primer principio sirve como antídoto para el temor y el dolor al motivarte a experimentar la vida como gozosa. Al comenzar a caminar por el sendero, el gozo puede ir y venir como pequeños destellos. Sin embargo, al final la risa dispersará el sufrimiento como si fuera un exceso de humo o de polvo. El sufrimiento es uno de los aspectos más convincentes de la ilusión pero no deja de ser irreal.

Cuando sientas felicidad momentánea o quieras reír a carcajadas o sonrías por ninguna razón aparente, es que has dado un vistazo a la realidad eterna.

2.    Siempre existe una razón para sentirte agradecido.

Este segundo principio es un antídoto para la victimización y establece que tú eres visto y se te brinda lo que requieres. Mientras más consciente seas de la verdad de este principio, menos creerás que eres una víctima.

A medida que notes a Dios en tu vida, reconócelo con gratitud. Dios no necesita el agradecimiento; Él ya lo tiene todo, incluso el agradecimiento. Sin embargo, al elegir la gratitud tú seleccionas un aspecto benevolente del Todo en el cual deseas concentrarte.

3.    Tú perteneces al esquema del universo. No hay nada que temer. Estás a salvo.

El tercer principio es el antídoto para la inseguridad y nos dice que el temor puede ser convincente por completo pero no existe verdad alguna en él. El temor no es confiable.

En el sendero espiritual puedes recuperarte de dicha ansiedad. Al rechazar un poco de temor cada vez, puedes darte cuenta de que la vida no está en constante riesgo. Estás a salvo, eres visto y eres cuidado. El cambio entre una vida de temor y una vida sin él requiere de una transformación en la orientación porque vivimos en un clima de temor en el que es demasiado fácil sucumbir a una corriente constante de amenazas potenciales.

La voz del temor intenta convencerte de que eres una víctima desvalida de la casualidad. Lo opuesto es lo verdadero. En el nivel más profundo, el nivel del alma, tú eres el autor de todo lo que te sucede.

4.    Tu alma valora todos los aspectos de tu vida.

El cuarto principio es el antídoto contra el sentimiento de auto-devaluación, pues declara que tu valor es absoluto y que todo lo que te sucede, tanto si se siente bien o no, es parte de un plan divino que se desarrolla en el nivel del alma.
El valor de una persona es el valor de un alma, la cual es infinita. Aquí es donde la meditación demuestra ser lo más útil. Cuando meditas, cambias tu enfoque. En lugar de prestar atención a la superficie de la mente, profundizas para experimentar el silencio. Y resulta que el silencio es el vientre de la creación; por tanto, la meditación es un suceso creativo en el cual tú te declaras autor de tu vida.



5.    Existe un plan y tu alma sabe cuál es.

El quinto principio es el antídoto para la falta de sentido y establece que tu vida tiene un propósito. Tú determinas ese propósito en el nivel del alma y, entonces, ese propósito se desarrolla en la vida diaria como parte del plan divino. Mientras más profunda sea tu conexión con el plan, más poderoso será éste en tu vida. En última instancia, nada puede detenerlo.

Al principio, el poder personal es muy limitado. El ego asume que debe proveer y lo hace a través de tomar lo que quiere y rechazar lo que no quiere. En este nivel, la percepción se limita al individuo y la amplitud de la visión es reducida. A medida que la percepción se expande, sucede lo mismo con el potencial interno. Tú comienzas a ser testigo de lo increíble que es la organización de la creación, con perfecto cuidado e inteligencia infinita. Dado que Dios tiene inteligencia infinita, mientras más se expande tu percepción, más cerca te encontrarás de Dios.

6.    El éxtasis es la energía del espíritu. Cuando la vida fluye, el éxtasis es natural.

El sexto principio es el antídoto para la inercia y declara que la energía infinita está disponible para ti. Tú eres co-creador con Dios. Para reclamar tu poder creativo sólo necesitas conectarte con las energías primarias que se encuentran en tu interior.

¿Cómo sabes si estas conectado con Dios? Uno de los indicativos más evidentes es la manera de fluir de tu vida.

La creación toma infinidad de formas y lo mismo sucede con la energía. En el nivel más burdo, si una persona desea una manzana debe trabajar para ganar el dinero necesario para poder comprarla. En un nivel más sutil, si esa persona desea una manzana, sucede que alguien llega al mismo lugar con una manzana disponible. En el nivel más sutil, si la persona desea una manzana, la manzana aparece. El ego, y el mundo en general, sólo creen en el nivel burdo de la energía.  

7.    Existe una solución creativa para cada problema. Cada posibilidad entraña una promesa de abundancia.

El séptimo principio es el antídoto para el fracaso y nos dice que toda pregunta incluye su respuesta. La única razón por la cual es un problema surge antes que su solución es que nuestras mentes son limitadas; es decir, pensamos en términos de secuencias, de antes y después. Desde el exterior de las estrechas fronteras del tiempo, los problemas y las soluciones surgen en el mismo instante.

8.    Los obstáculos son oportunidades disfrazadas.

El octavo principio es el antídoto contra la inflexibilidad y nos dice que los obstáculos son señales de la conciencia de que necesitamos cambiar de dirección; es decir, tomar un nuevo rumbo. Si tu mente está abierta, percibirá la siguiente oportunidad para hacerlo.

En cierta ocasión le preguntaron a un famoso compositor de Broadway cómo creaba su maravillosa música. ¿Cuál era su secreto? “Esperar, dejarse llevar y obedecer”, respondió.

9.    La evolución es la guía en el camino a través del deseo.

El noveno principio es el antídoto contra la hipocresía y nos motiva a actuar según genuinos deseos porque ellos nos muestran el camino hacia el crecimiento real. No finjas ser mejor de lo que eres ni pretendas otra cosa. No caigas en la trampa de tener un rostro para el mundo y otro para Dios. Quien eres en realidad es justo quien debes ser.

Dondequiera que la mente humana quiere expandirse, Dios esperará al final de la línea.

10.Libertad significa dejar ir.

El décimo principio es el antídoto para el apego y nos recuerda que el esfuerzo no es el camino de Dios. Si dejas ir lo que no es real en tu vida, lo que quedará será real: lo que queda es Dios.

El hecho de dejar ir es frustrante para la gente. Está ansiosa por dejar ir cosas que provocan dolor y sufrimiento; sin embargo, por alguna especie de perversa ironía, los obstáculos se rehúsan a desaparecer. Decirle a alguien que está atrapado que “sólo deje ir” es tan inútil como decirle a un individuo que está histérico que "sólo se calme”. Deepak Chopra
Continuara...