jueves, 15 de marzo de 2012

EL CONFLICTO Y LA CONGRUENCIA

Tomado del libro Introducción a la PNL,  Escrito por O"CONNOR & SEYMOUR    

Todos vivimos en el mismo mundo, y como hacemos modelos distintos de él, entramos en conflicto. Dos personas pueden mirar el mismo hecho, escuchar las mismas palabras y darle una interpretación completamente diferente. De estos modelos e interpretaciones obtenemos la rica pluralidad de valores humanos, políticos, religiosos, intereses y motivaciones. 

Algunas de las partes más importantes de nuestro mapa [son las creencias y los valores que configuran nuestras vidas y le dan sentido; gobiernan lo que hacemos y pueden hacernos entrar en conflicto con otros. Los valores definen lo que es importante para nosotros; el conflicto empieza cuando insistimos en que lo que es importante para nosotros debe ser importante para otros. A veces, nuestros propios valores coexisten con dificultad y tenemos que tomar decisiones difíciles. ¿Debo mentir por un amigo? ¿Debo coger un trabajo aburrido porque está mejor pagado, u otro que me iría mejor pero peor pagado?

Diferentes partes de nosotros encierran valores distintos, siguen intereses diferentes, tienen intenciones distintas y, por ello, entran en conflicto. Nuestra capacidad para alcanzar un objetivo se ve radicalmente afectada por cómo reconciliamos y manejamos con imaginación las distintas partes de nuestra identidad. Es raro poder ir de todo corazón o de manera totalmente congruente hacia un objetivo, y cuanto mayor sea éste, más partes de nosotros entrarán en juego y más posibilidad habrá de tener intereses encontrados.

La congruencia interna da fuerza y poder personal: Somos congruentes cuanto todas nuestras conductas verbales y no verbales apoyan nuestro objetivo. Todas las partes están en armonía y tenemos libre acceso a nuestros recursos. Los niños pequeños son, casi siempre, congruentes: cuando quieren algo, lo quieren con todo su ser. Estar en armonía no quiere decir que todas las partes están tocando la misma melodía. En una orquesta, los diferentes instrumentos se combinan, y la melodía resultante es más que la melodía que cualquiera de los instrumentos puede producir por sí solo, y es la diferencia entre ellos lo que da a la música su color, interés y armonía. Por ello, somos congruentes cuando nuestras creencias, valores e intereses actúan conjuntamente para darnos la energía necesaria para alcanzar nuestras metas.

Cuando usted toma una decisión y es congruente con ella, sabe entonces que puede proceder a su consecución con toda garantía de éxito. El problema es cómo saber cuando se está actuando de forma congruente. A continuación le damos un pequeño ejercicio para que identifique su señal de congruencia interna.

Identificación de la señal de congruencia: Piense en un momento en que realmente quería algo: aquel negocio en particular, regalo o experiencia que deseaba con todas sus fuerzas.  Mientras lo recuerda y se asocia a aquel momento, usted puede empezar a reconocer lo que es sentirse congruente. Empiece a familiarizarse con este sentimiento, de forma que pueda usarlo en el futuro para saber si es totalmente congruente sobre un objetivo. Observe cómo se siente, observe las submodalidades de la experiencia a medida que piensa en ella. ¿Puede encontrar alguna sensación interna, visión o sonido que defina sin ninguna duda su congruencia?

La incongruencia son señales mezcladas: un instrumento que desafina en una orquesta, una zona de color que no queda bien en un cuadro. Mensajes internos mezclados darán un mensaje ambiguo a la otra persona y tendrán como resultado acciones embotadas y autosabotaje.  Cuando usted se enfrenta a una situación y no es congruente con ella, nos da información valiosísima de su parte inconsciente; le dice que no es inteligente actuar y que es tiempo de pensar, de recoger más información, de crear más opciones o explorar otras metas. La cuestión aquí es saber cuándo se es incongruente. Haga el siguiente ejercicio para aumentar su capacidad para identificar su señal de incongruencia.

Identificación de la señal de incongruencia: Piense en un momento pasado en que tuviera dudas sobre un plan; puede que pensara que era una buena idea, pero algo le decía que podía meterle en problemas. O podía verse a sí mismo haciéndolo, pero aun así tenía una extraña sensación.

Mientras está pensando en las reservas que tenía, habrá cierta sensación en una parte de su cuerpo —una imagen en particular o un sonido— que le haga saber que no está usted plenamente convencido. Esta es su señal de incongruencia. Familiarícese con esta señal, es una buena amiga y puede ahorrarle mucho dinero. Puede que quiera corroborarla con otras experiencias en las que usted sabía que tenía dudas o reservas. Ser capaz de detectar la incongruencia en su interior le evitará cometer muchos errores.

Los vendedores de coches usados tienen una pobre reputación de congruencia. La incongruencia también aparece en ciertos lapsus freudianos; alguien que ensalce el «estado de la tecnología mecánica» es alguien que claramente no está muy impresionado por la ciencia electrónica.  Detectar la incongruencia en los demás es esencial si tiene que tratarlos de forma sensible y efectiva.  Por ejemplo, un maestro al explicar una idea preguntará a los estudiantes si la entienden. El estudiante puede decir: «Sí», pero su tono de voz o expresión puede contradecirle. Al vender, un vendedor que no detecte la incongruencia en el comprador y luche contra ella, será difícil que haga una venta, y si la hace, generará remordimientos en el comprador y, por tanto, no habrá más negocios entre ellos.

Valores y Criterios: Nuestros valores afectan poderosamente a la congruencia de un objetivo. Los valores dan forma a lo que es importante para nosotros y están apoyados en las creencias. Los adquirimos, al igual que las creencias, de nuestras experiencias y del contacto con la familia y con amigos. Los valores se relacionan con nuestra identidad, y nos importan realmente; son los principios fundamentales según los que vivimos. Actuar en contra de nuestros valores nos hace incongruentes. Los valores nos motivan y dirigen, son los lugares importantes, las capitales de nuestro mapa del mundo. Los valores más duraderos e influyentes son elegidos libremente, no son impuestos; los elegimos siendo conscientes de sus consecuencias, y conllevan muchos sentimientos positivos.

A pesar de ello, los valores son, normalmente, inconscientes y apenas los exploramos de forma clara.  Para ir subiendo en una compañía, tendrá que aceptar los valores de esa compañía; si son diferentes de sus valores, le llevará a incongruencias. Una compañía puede que esté utilizando sólo medias personas si sus trabajadores clave tienen valores que chocan con los de ella.

La PNL emplea la palabra criterios para describir aquellos valores que son importantes en un contexto en particular.  Los criterios son menos generales y de menor amplitud que los valores; son las razones por las que usted hace algo, y lo que obtiene por ello. Por regla general, son nominalizaciones como salud, éxito, diversión, riqueza, éxtasis, amor, aprendizaje, etc.

Nuestros criterios son los que deciden por qué trabajamos, para quién trabajamos, con quién nos casamos (si nos casamos), cómo entablamos relaciones y dónde vivimos. Determinan el coche que conducimos, la ropa que nos compramos y adonde vamos a comer.

Compartir los valores o criterios de otra persona creará una buena sintonía. Si simpatizas con su cuerpo pero no con sus valores, difícilmente conseguirás una buena sintonía.
Compartir los valores de otro no significa que tengas que estar de acuerdo con ellos, sino que así muestras tu respeto hacia ellos.

jueves, 8 de marzo de 2012

NUESTRO CAMPO ENERGETICO

[Tome de aquí solamente lo que a su corazón y a su espíritu les parezca correcto y deseche lo demás]

                                                        
…Cuando analizo una enfermedad desde el punto de vista de la medicina energética, también evalúo al paciente completo, incluyendo sus síntomas físicos y hábitos mentales, sus relaciones y alimentación, su práctica espiritual y su profesión o trabajo. Independientemente de la zona del cuerpo donde esté localizada la enfermedad, una evaluación completa de la energía ha de incluir los siete Chakras, como también todos los aspectos de la vida del paciente…
 Que son los Chakras y cuáles son?
Según enseñan las religiones orientales, en el cuerpo humano hay siete centros de energía.
Cada uno de ellos contiene una enseñanza espiritual universal para la vida:
Primer Chakra:Enseñanzas relativas al mundo material.
Segundo Chakra:Enseñanzas relativas a la sexualidad, el trabajo y el deseo físico.
Tercer Chakra:Enseñanzas relativas al ego, la personalidad y la estima propia.
Cuarto Chakra:Enseñanzas relativas al amor, el perdón y la compasión.
Quinto Chakra:Enseñanzas relativas a la voluntad y la autoexpresión.
Sexto Chakra:Enseñanzas relativas a la mente, la intuición, la percepción profunda y la sabiduría.
Séptimo Chakra:Enseñanzas relacionadas con la espiritualidad.
Los problemas que involucran a los Chakras primero, segundo y tercero son aquellos en los que la mayoría de las personas gastan su energía.  No es una coincidencia que la mayoría de las enfermedades sean consecuencia de una fuga de energía a través de esos tres Chakras. Incluso cuando una enfermedad se desarrolla en la parte superior del cuerpo, como en los casos de afecciones cardiacas o cáncer de mama, normalmente su origen energético se encuentra en el estrés causado por problemas de los tres Chakras inferiores, por ejemplo problemas en el matrimonio o la pareja, la familia o el trabajo. 
Emociones como la furia y la rabia nos golpean físicamente bajo la cintura, mientras que una tristeza no expresada guarda relación con enfermedades situadas por encima de la cintura. Por ejemplo, la principal emoción que se oculta tras los quistes o bultos en los pechos, o el cáncer de mama, es la pena, la aflicción y los asuntos emocionales inconclusos relacionados por lo general con el dar y recibir nutrición y cariño.  Sin embargo, esta nutrición y cariño también tienen que ver con la salud de las relaciones, y estas son principalmente asunto de los Chakras primero y segundo. Así pues, han de evaluarse varios Chakras, si no todos, para comprender por qué enferma una persona. Si bien las energías que circulan por nuestro organismo son muchas y complejas, el primer Chakra es con mucho el más complejo, puesto que es el centro energético inicial o raíz del cuerpo.
Tenga en cuenta que los trastornos y enfermedades enumerados a continuación han de entenderse del modo siguiente: los extremos negativos de cualquier problema emocional de la lista pueden tener una gran influencia en el desarrollo de cualquiera de las disfunciones anotadas en la descripción del Chakra correspondiente.

CHAKRA
ORGANOS
TRANSTORNOS MENTALES Y/O EMOCIONALES
DISFUNCIONES FISICAS
1
Soporte físico del cuerpo
Base de la columna
Piernas, huesos
Pies
Recto
Sistema inmunitario
Seguridad física en la familia o grupo
Capacidad de proveer a las necesidades de la vida
Capacidad de hacerse valer y defenderse
Sentirse a gusto en casa
Ley y orden social y familiar
Dolor crónico de la parte baja de la espalda
Ciática
Várices
Tumor o cáncer rectal
Depresión
Trastornos relacionados con la inmunidad
2
Órganos sexuales
Intestino grueso
Vértebras inferiores
Pelvis
Apéndice
Vejiga
Zona de las caderas
Acusación y culpabilidad
Dinero y sexualidad
Poder y dominio
Creatividad
Ética y honor en las relaciones
Dolor crónico de la parte baja de la espalda
Ciática
Trastornos tocológicos o ginecológicos
Dolor pélvico o en la parte baja de la espalda
Potencia sexual
Problemas urinarios
3
Abdomen
Estómago
Intestino delgado
Hígado, vesícula biliar
Riñones, páncreas
Glándulas suprarrenales
Bazo
Parte central de la Columna
Confianza
Miedo e intimidación
Estima y respeto propios, confianza y seguridad en sí mismo
Cuidado de sí mismo y de los demás
Responsabilidad para tomar decisiones
Sensibilidad a la crítica
Honor personal
Artritis
Ulceras gástricas duodenales
Afecciones de colon e intestinos
Pancreatitis/diabetes
Indigestión crónica o aguda
Anorexia o bulimia
Disfunción hepática
Hepatitis
Disfunción suprarrenal
4
Corazón y sistema circulatorio
Pulmones
Hombros y brazos
Costillas/pechos
Diafragma
Timo
Amor y odio
Resentimiento y amargura
Aflicción y rabia
Egocentrismo
Soledad y compromiso
Perdón y compasión
Esperanza y confianza
Fallo cardíaco congestivo
Infarto de miocardio (ataque al corazón)
Prolapso de la válvula mitral
Cardiomegalia
Asma/alergia
Cáncer de pulmón
Neumonía bronquial
Parte superior de la espalda, hombros
Cáncer de mama
5
Garganta
Tiroides
Tráquea
Vértebras cervicales
Boca
Dientes y encías
Esófago
Paratiroides
Hipotálamo
Elección y fuerza de voluntad
Expresión personal
Seguir los propios sueños
Uso del poder personal para crear
Adicción
Juicio y crítica
Fe y conocimiento
Capacidad para tomar decisiones
Ronquera
Irritación crónica de garganta
Ulceras bucales
Afecciones en las encías
Afecciones temporomaxilares
Escoliosis
Laringitis
Inflamación de ganglios
Trastornos tiroideos
6
Cerebro
Sistema nervioso
Ojos, oídos
Nariz
Glándula pineal
Glándula pituitaria
Autoevaluación
Verdad
Capacidades intelectuales
Sensación de capacidad
Receptividad a las ideas de otras personas
Capacidad para aprender de las experiencias
Inteligencia emocional
Tumor cerebral/derrame/embolia
Trastornos neurológicos
Ceguera/sordera
Trastornos en toda la columna
Problemas de aprendizaje
Ataques epilépticos
7
Sistema muscular
Sistema esquelético
Piel
Capacidad de confiar en la vida
Valores, ética y valentía
Humanitarismo
Generosidad
Visión global de las situaciones
Fe e inspiración
Espiritualidad y devoción
Trastornos energéticos
Depresión mística
Agotamiento crónico no relacionado
Sensibilidad extrema a la luz, al sonido y a cualquier otro factor ambiental
Extraido del Libro "Anatomía del Espiritu" de Caroline Myss

miércoles, 7 de marzo de 2012

DESINTOXICACION DEL ORGANISMO



Tomado de El Tao de la Salud, El Sexo y La Larga Vida

“Purgar los intestinos elimina la fuente del veneno, y permite así que la sangre y la energía se regeneren naturalmente. Limpiando los intestinos reparamos el cuerpo.” [Chai Yuhua]

EL COLON SE DESATASCA CON AGUA

Si permanece inmóvil durante el tiempo suficiente en las orillas de un río, un lago o un estanque al que acudan garzas y otros pájaros similares de pico largo para pescar y alimentarse, podrá observar un curioso hábito. De vez en cuando, alguna garza se llena el pico de agua, vuelve la cabeza e introduce la punta del pico en su propio ano para impulsar el agua hacia sus intestinos, a fin de forzar la expulsión de los residuos putrefactos y otros restos de su alimentación a base de pescado. ¿Quién enseñó a estos pájaros a hacer tal cosa? La naturaleza. Y no hay ningún maestro que los taoístas respeten más que la propia naturaleza. 

Hoy en día, la simple mención de la palabra «colon» resulta embarazosa. Sugiérale a alguien que haga pasar unos 20 litros de agua tibia a su través, y el embarazo se convierte en suspicacia o en verdadero pánico. Los médicos se resisten a hablar siquiera del asunto, y se niegan de plano a administrar irrigaciones colónicas a los pacientes que las solicitan. Tal y como lo expresó cierto médico neoyorquino, consideran que las irrigaciones colónicas «desaparecieron con el carricoche de caballos» hace ya un siglo. Los médicos tampoco quieren oír hablar de la terapia nutricional, de los remedios naturales, del ayuno, de la respiración terapéutica, de la meditación y otros métodos «anticuados» que ellos mismos ya no entienden. En la Unión Soviética, empero, es parte del procedimiento habitual en todos los hospitales y clínicas el administrar una limpieza colónica a fondo a todos los pacientes que ingresan, sea cual sea su enfermedad. Los médicos soviéticos son conscientes de que no se puede administrar correctamente ninguna cura para ninguna enfermedad a un organismo sucio e intoxicado, incapaz de asimilar y utilizar los medicamentos. Un cuerpo desvitalizado por la toxemia crónica tampoco tiene la suficiente fuerza ni energía para recuperarse plenamente de tratamientos tan agresivos como la anestesia, la cirugía y la terapia química.

Como argumento en favor de las irrigaciones colónicas, fijémonos en la neumonía. A comienzos de siglo, antes de que este dudoso honor le fuera arrebatado por el cáncer y los trastornos cardíacos, la neumonía era la principal causa de muerte en los Estados Unidos. En aquella época, el Dr. J. H. Tilden, de Denver (Colorado), que era especialista en neumonía y trató a más pacientes de esta enfermedad que ningún otro médico de que quede constancia, jamás perdió ni un solo paciente por esta temida dolencia. Tan asombroso récord lo consiguió basándose exclusivamente en el ayuno y las irrigaciones colónicas, y siguiendo luego con estrictas dietas de alimentos naturales en estado crudo. Actualmente, la neumonía sigue cobrándose numerosas víctimas entre las personas de edad y los pacientes debilitados, a pesar de todos los medicamentos modernos que se emplean para combatirla.

En 1935, a los 40 años de edad, V. E. Irons sufrió una rara y sumamente dolorosa forma de artritis que hoy se conoce como «espondilosis anquilosante». Esta afección se debe al calcio no asimilado (como el que lleva la leche pasteurizada) que se deposita en las vértebras de la columna, donde gradualmente forma unos espolones que hacen que toda la espalda se encorve hacia adelante, hasta que, al cabo de 10 o 20 años, la víctima queda encorvada de por vida. Cuando le comunicaron que su enfermedad no tenía cura, Irons comenzó a investigar por su propia cuenta y, como cualquier persona que busque durante el suficiente tiempo y con el suficiente interés la verdadera causa de una enfermedad degenerativa crónica, la encontró acechando en su propio colon obstruido. Como él mismo lo cuenta: A los dos meses ya no sentía dolor al desplazarme, y a los 14 meses prácticamente habían desaparecido los espolones. Y todo gracias a la limpieza, al ayuno y los alimentos naturales. ¡Sin medicamentos!

No hay que confundir las irrigaciones colónicas con las lavativas. En el mejor de los casos, las lavativas limpian el recto y una pequeña parte del colon descendente, pero no llegan a las porciones transversal y ascendente.  Además, la administración de una lavativa puede resultar muy aparatosa. Las irrigaciones colónicas, en cambio, envían un chorro de agua a través de toda la longitud del colon, en un flujo continuo.  En lugar de un par de litros, una irrigación colónica hace pasar por el colon unos 20 litros de agua durante una sola sesión.

Si no está usted decidido a administrarse sus propias irrigaciones colónicas en casa, y puesto que su médico no querrá o no podrá hacérselas, tendrá que encontrar una clínica colónica. Las clínicas suelen administrar las irrigaciones por medio de una bomba, lo cual exige la supervisión de un terapeuta preparado.

EL AYUNO


El ayuno es uno de los mecanismos curativos naturales más antiguos del mundo. Todos los animales, salvo el hombre moderno, ayunan instintivamente cuando están enfermos.
 
El ayuno desencadena un proceso de limpieza verdaderamente maravilloso, que llega hasta la última célula y el último tejido del organismo. A las 24 horas de suspender la ingestión de alimentos, las enzimas dejan de entrar en el estómago para dirigirse en cambio a los intestinos y al torrente sanguíneo, por el que van circulando y destruyendo todo tipo de productos de desecho, tales como células muertas y enfermas, microbios indeseables, subproductos del metabolismo y sustancias contaminantes. Todos los órganos y glándulas reciben un necesario y bien merecido descanso, durante el cual se purifican y rejuvenecen sus tejidos y se regulan y equilibran sus funciones.  Todo el canal digestivo se vacía, y lo que sale por su extremo inferior seguramente sorprenderá y asqueará a quienes ayunan por primera vez, hasta el extremo de hacerles adoptar el ayuno y la limpieza de colon como hábitos permanentes.

El beneficio más importante del ayuno tal vez sea que limpia y depura a fondo la corriente sanguínea. La sangre tiene la función de transportar oxígeno y nutrientes a todas las células del cuerpo, y debe también retirar los residuos metabólicos de las células para que sean excretados por los riñones y los pulmones.

Asimismo, la sangre es el «vigilante» inmunológico del cuerpo, que hace circular las enzimas, los glóbulos blancos y otros factores inmunitarios durante las 24 horas del día, en misiones de «búsqueda y destrucción» de los invasores. Y la sangre sucia no puede realizar correctamente estas funciones. En consecuencia, se instaura la desnutrición, disminuye la resistencia, la toxemia se vuelve crónica y los gérmenes disponen de plena libertad para invadir los tejidos más vulnerables.

A menos que lleve usted una vida ascética alejada de la civilización y evite todas las aberraciones alimentarias, su sangre y sus demás tejidos están forzosamente acumulando toxinas y perdiendo poco a poco su vitalidad funcional.  Si no se limpia de estas toxinas de una forma regular, la toxemia se vuelve cada vez más grave, hasta que el cuerpo es incapaz de seguir soportándola y, o bien se purga espontáneamente en forma de diarrea, acné, erupciones, « manchas marrones», sudor maloliente, hedor corporal, halitosis y demás, o bien renuncia por completo a la lucha y cae víctima de un cáncer, una tuberculosis o cualquier otra enfermedad.


Un boletín de Associated Press fechado el 28 de mayo de 1986 informa sobre los siguientes resultados del ayuno forzado en ratas de laboratorio, obtenidos en un reciente estudio sobre el envejecimiento que fue llevado a cabo en los Estados Unidos: Cuando la dieta de las ratas de laboratorio es drásticamente reducida, las ratas viven mucho más tiempo que aquellas otras, en todo lo demás idénticas, a las que se permite comer tanto como quieran.  De hecho, los investigadores declaran que esta limitación de los alimentos es la única forma que conocen de prolongar significativamente la duración normal de la vida de estos roedores.

El ayuno también restablece el adecuado pH de la sangre. El Yin y el Yang de la dieta y la digestión se traduce a la terminología científica occidental como equilibrio ácido/básico.  La acidosis de la sangre se ha convertido en una importante afección de la civilización contemporánea, y es la responsable de toda clase de desgracias. Cuando la acidez de la sangre alcanza niveles intolerables, la corriente sanguínea deposita el ácido en las diversas articulaciones, en forma de cristales que luego forman «espolones» que literalmente «sueldan» las articulaciones y sustituyen al líquido sinovial que las lubrifica naturalmente. La consecuencia es una dolorosa e incapacitante artritis.  El ayuno permite que las enzimas entren en las articulaciones y disuelvan dichos cristales, con lo que se restaura el líquido sinovial y se recobra la movilidad de la articulación.  El ayuno elimina también la acidosis de la propia corriente sanguínea. De hecho, los desagradables efectos secundarios que se perciben durante los tres primeros días de un ayuno se deben únicamente a que estos cristales ácidos y otras toxinas entran en la corriente sanguínea en masa para ser eliminados.

El ayuno constituye una excelente terapia para los trastornos mentales. En Rusia, donde el ayuno recibe el nombre de «cura de hambre», se han obtenido resultados espectaculares.  En 1972, el Dr. Yuri Nikola yev, del Instituto de investigaciones Psiquiátricas de Moscú, informó que había tratado con éxito a más de 7.000 pacientes que sufrían diversos trastornos psíquicos, como esquizofrenias y neurosis. 

¿Padece usted de impotencia o esterilidad? Quizás haría bien en buscar al culpable en su colon. Los cólones obstruidos e intoxicados afectan negativamente a la sexualidad masculina y femenina al oprimir, y por tanto, perturbar, los órganos y glándulas sexuales.  Se han comunicado numerosos casos de matrimonios que, tras 10 o 20 años de «esterilidad», han engendrado repentinamente un hijo tras unos cuantos ayunos terapéuticos combinados con irrigaciones colónicas.

El médico Chang Tsungcheng de la dinastía Sung, en el siglo x de nuestra era, escribió detenidamente sobre los beneficios terapéuticos de limpiar el colon de las toxinas y residuos en él acumulados, y recomendó esta terapia para toda clase de trastornos en apariencia dispares, tales como indigestión, estreñimiento, problemas respiratorios, jaquecas y fiebres, articulaciones rígidas y doloridas, anomalías mentales y emocionales, etc. Según dejó escrito, todos los médicos saben que la libre circulación de la sangre y la energía vital son los más importantes factores de la salud. Pero si el estómago y los intestinos están bloqueados, entonces la sangre y la energía se estancan.

El método taoísta tradicional para la limpieza del colon consistía en ayunos combinados con potentes hierbas purgantes que disolvían las mucosidades y dragaban los residuos del colon. Hoy en día, los laxantes y purgantes químicos han llegado a figurar entre los medicamentos más vendidos del mundo occidental, donde el estreñimiento se ha convertido en un problema crónico para jóvenes y viejos, hombres y mujeres por igual.

A diferencia de las hierbas naturales que los médicos chinos todavía utilizan para purgar los intestinos, en combinación con ayunos terapéuticos y terapia nutricional, estos laxantes occidentales están compuestos por productos químicos inorgánicos que resultan absolutamente incompatibles con el organismo humano.  Para producir su efecto, irritan tan intensamente las mucosas del colon que éste literalmente se contrae como una serpiente herida para expulsar la perniciosa droga junto con cualquier residuo suelto que se encuentre en su camino. Estos laxantes no hacen nada en absoluto para desprender las profundas incrustaciones de desechos proteínicos putrefactos, residuos tóxicos de la fermentación y capas de mucosidades secas. 

Con el uso prolongado, dichos productos acaban debilitando tanto los intestinos que al fin cesan completamente de funcionar sin el estímulo artificial de laxantes cada vez más potentes. Y cuando éstos ya no hacen efecto, el siguiente paso del desventurado paciente es acudir al quirófano para que le hagan una colostomía.

Por fortuna, existe otra forma mejor de limpiar el colon y restaurar la actividad intestinal normal, forma basada únicamente en el elemento más abundante y más vital de la naturaleza: el agua.  Se trata de un sistema mecánico, sin ningún producto químico, que limpia completamente el colon de heces bloqueadas y de residuos tóxicos incrustados sin producir ningún efecto secundario en absoluto. Este método es la irrigación colónica.