miércoles, 29 de mayo de 2013

Recomendaciones Muy Eficaces Que Ayudan Al Niño Y A Los Padres A Iniciar La Guardería.



Existen Algunas Recomendaciones Muy Eficaces Que Ayudan Al Niño Y A Los Padres A Iniciar La Guardería. La Psicóloga Montserrat Canuda Explica Cómo Conseguir Que El Pequeño Vaya Contento A La Guardería.


1
En casa o en el camino a la guardería, podemos intentar explicar a nuestro hijo aspectos positivos acerca de actividades que hará y que le pueden resultar atractivas (jugar, pintar, aprender...) o sobre los aspectos sociales (conocer otros niños, hacer nuevos amigos, etc.).

2
Antes del momento de la separación, hay que someter al niño a un periodo de adaptación. Durante este tiempo, uno de los padres (u otra persona de referencia) pasará un rato en la guardería, junto con los educadores del centro y el niño.

Al principio, resulta ideal optar por una fórmula a media jornada; es decir, no dejar todo el día al niño en la guardería.
Sin embargo, hay que evitar presentarse siempre a la misma hora, ya que los niños pueden asociar una actividad concreta con la llegada o la partida de una persona.
3
El niño debe llevar a la guardería el chupete o el biberón que utiliza en casa: estos objetos funcionan como “elementos de transición”. El pequeño los relaciona con su casa y con su entorno, lo cual le hace sentirse seguro.

En ocasiones, el objeto “de transición” puede ser un muñeco, un juguete de casa, una manta... Algo que le recuerde y le vincule a sus padres.
Esta medida debe ser aprobada, previamente, por la maestra.
4
Nunca hay que olvidar despedirse del pequeño. Es una tentación marcharse “a hurtadillas” cuando está distraído, pero el niño podría vivirlo como un abandono. Lo importante es que el niño entienda que separación no quiere decir adiós.

Hay que otorgar cierta relevancia a la despedida, convirtiendo este momento en una especie de ritual fundamental en la adaptación del niño a la guardería.

5
Durante los primeros días, puede ser que el niño llore o se disguste. Esta situación no debe debilitar la decisión tomada, aunque hay que entender al pequeño y concederle tiempo. Cada niño tiene sus ritmos propios y personales.

En algunos casos, pueden disminuir las crisis de llanto si es el padre, u otro familiar o conocido el que deja al niño en la guardería, en lugar de la mamá.

6
De cualquier forma, es importante observar el humor del pequeño cuando se le va a recoger. Un niño puede llorar cuando la madre se marcha y, sin embargo, salir muy contento al mediodía o por la tarde. Lo contrario sería más preocupante.

Si la reacción del niño a esa separación fuera desmesurada en cuanto a intensidad y se prolongase durante mucho tiempo, sería conveniente consultar a un especialista. Podría tratarse de algo distinto a una simple ansiedad por separación, que, hasta los tres años, se considera como propio del desarrollo.

El momento ideal para llevar al bebé a la escuela infantil



Por lo general, la edad más recomendada para que tu hijo comience la guardería es entre los 18 y los 24 meses de edad. Ten en cuenta que, a partir de los 18 meses, el bebé ya posee autonomía: comienza a caminar, dice sus primeras palabras, ha aprendido a jugar con otros niños y el contacto con su madre ya no es tan necesario. Sin embargo, no existe una edad consenso entre los profesionales. La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente recomienda la edad de tres años como una buena edad para mandar al niño a la guardería.
Los expertos indican que durante los primeros años de vida el mejor lugar para tu pequeño es su hogar. Y es que los especialistas en desarrollo infantil mantienen que lo ideal es dejar al niño en la guardería a partir de los 2-3 años, pero no antes. La figura de la mamá o del papá o, en su defecto, de una figura representativa constante que el bebé pueda tomar como referente durante sus primeros meses de vida, es necesaria para el adecuado desarrollo emocional del bebé.

Durante esos primeros meses de vida, el bebé necesita un contacto directo con alguien todo el día y eso no suele satisfacerse con una cuidadora de guardería, que tiene que prestar atención a otros bebés también. Por tanto, no es una cuestión de competencia profesional, sino de desarrollo psíquico y de ofrecer al bebé lo que necesita. Por tanto, cuando los bebés tienen menos de 2 años, si es posible, es más recomendable que sigan en casa con sus papás.

En el caso de que no puedas estar junto a tu bebé durante sus primeros meses de vida, debes tener más cuidado al elegir guardería. Tiene que ser un lugar con personal especializado para atender a menores de dos años y que brinde atención individualizada y estimulante para que el bebé se sienta muy querido, casi como en casa.

En la mayoría de los casos son las necesidades de los padres y las circunstancias familiares las que determinan que el bebé tenga que ir antes o después a la guardería. Si tiene que ir un poco antes, la guardería le vendrá bien para relacionarse con otros niños, ganar en autonomía y prepararse para cuando comience la escuela. Su desarrollo y su lenguaje también puede verse favorecido por la guardería. En general, en el jardín de infancia, los niños ganan autonomía, pierden el miedo a la separación de la madre y se relacionan con otros niños. 

Por este motivo, otros especialistas en la materia consideran que la edad más recomendable para que el niño empiece la guardería es entre los 18 y los 24 meses, ya que a partir del año y medio, el niño ya tiene cierta autonomía.
Otro tema que nos preocupa mucho a los padres es el de las enfermedades, ya que cuando los pequeños empiezan la guardería suelen comenzar con mocos a las pocas semanas y no los sueltan hasta junio. En este sentido, conviene destacar que el sistema inmunitario del bebé es más inmaduro durante sus primeros meses de vida y evoluciona con el crecimiento, pero por otro lado, se activa rápidamente ante los estímulos de los agentes infecciosos como bacterias y virus. En contacto sucesivo con los agentes patógenos, las defensas del niño se fortalecen y el organismo activará su “memoria” inmunológica cuando entre de nuevo en contacto con el mismo virus o bacteria. 

Por lo tanto, puede que el niño enferme más a menudo en la guardería o el colegio, sin embargo, en compensación, habrá creado ya defensas para enfrentarse a los virus y a las bacterias en etapas sucesivas. No obstante, es importante controlar que, cada vez que enferme el bebé, se trate de trastornos y enfermedades diferentes, porque las recaídas pueden suponer una mala curación de la enfermedad o unas defensas débiles o insuficientes.

miércoles, 20 de marzo de 2013

DESEOS PELIGROSOS

Tomado del libro Desapegarse sin Anestesia escrito por Walter Riso
No podemos desconocer  que algunos  deseos  son francamente peligrosos para la salud mental y física, ¿A quién no le ha pasado? A  veces aguantamos  las  tentaciones  estoicamente y otras nos rendimos a la mínima insinuación,  quizás porque nos pegan donde más nos duele o nos alegra.  Esta vinculación funciona como un cóncavo/convexo: si la semilla cae en terreno fértil, el apego prosperará, simplemente porque cada organismo tiene sus vulnerabilidades.
¡Qué  fácil es engancharse  adictivamente  al sexo si  te sobra testosterona e imaginación!  ¡Cuánta  atracción genera la fama,  el prestigio y la posición social si necesitas aparentar porque te sientes poca cosa! Algunos  prueban el crack  y no sienten  nada, otros quedan de inmediato  sometidos de por vida. Hay gente que juega con el amor y no se enamora, mientras que algunos caen rendidos ante la primera insinuación. Algunos, en cuanto huelen dinero, despliegan una ambición sin límites y se vuelcan a los negocios con la avidez de un perro de caza,  mientras que otros apenas se inmutan.

El Dalai Lama  defiende  la capacidad natural de desear, pero reconoce que algunos deseos son especialmente peligrosos  porque poseen un  atractivo intrínseco  que  los hace irresistibles. Las ¨inclinaciones peligrosas¨ (cada quien tiene las suyas) necesitan de un buen autoconocimiento para regularlas. La autoafirmación consciente es como sigue: ¨Reconozco que cuando se activa mi debilidad, las ganas me manejan y por eso es mejor mantenerme lejos de aquello que me daña¨. Modestia y evitación a tiempo: ¨Vade retro, Satanás¨. Por el contrario, si no hay riesgo de contraer adicciones ni lastimar a nadie, es mejor soltar el freno de emergencia y disfrutar hasta reventar. Este proceso de discernimiento es lo que en última instancia distingue a la persona sabia de la necia: desear lo que hay que desear en cantidades manejables y rechazar aquello que nos apegue.

Un  pescador  encontró  entre sus redes una botella de cobre con un tapón de plomo. Al abrirla apareció un genio que le concedió tres deseos. El pescador le pidió en primer lugar que le convirtiera en sabio para poder hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. Una vez cumplida esta petición, el pescador reflexionó y dio las gracias al genio diciéndole que no tenía más deseos.

En la psicología budista, la palabra ¨deseo¨ suele ser traducida como ¨sed de posesión¨, ¨apetito¨, ¨ansia¨, ¨apetencia¨ (trishna, en sánscrito). Otras interpretaciones le otorgan al vocablo trishna un sentido más relacionado con el apego: ¨deseo de aferrarse a todo aquello que en realidad nos posee¨. Una analogía utilizada en el zen asocia la mente ¨infectada¨ por la sed del deseo con un mono loco y hambriento que se desplaza en una selva repleta de estímulos condicionados: inmanejable, insaciable, incontrolable. Se atribuye a Buda la siguiente afirmación en relación al poder del deseo: [No hay fuego semejante al deseo. No hay nada que apriete tanto como el odio. No hay nudo como el engaño. No hay cadena como el apego.]

Entonces, si posees ciertas vulnerabilidades  que no controlas, habrá  deseos que te manejarán a su amaño, te seducirán hasta enredarte y te quemarán por dentro mientras duren. Aceptemos que el fuego no es ni bueno ni malo en sí mismo, depende de cómo se utilice. Un pirómano hará desastres: no podrá vivir sin el incendio; un bombero lo apagará. Si conoces los ¨deseos peligrosos¨ a los cuales eres susceptible, puedes evitarlos a tiempo y no meterte en la boca del lobo. En psicología lo llamamos ¨control de estímulos¨: ¨Si sé que me vas a devorar, mejor no me acerco¨.

 

domingo, 10 de marzo de 2013

EL CEREBRO DESPUES DE LOS 50


El Dr. Juan Hitzig es autor del libro “Cincuenta y tantos, cuerpo y mente en forma aunque el tiempo siga pasando…”
En la página de Gerontología de la Universidad Maimónides se lee:
No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?
Las ideas centrales de este libro se basan en investigaciones que demuestran que alrededor de los cincuenta años se encuentra el Punto de Inflexión Biológica que define en qué forma envejeceremos. Transmitiendo experiencias y observaciones que ha hecho a lo largo de su carrera, el autor sugiere ideas y conclusiones que ayudarán a los lectores a acceder a una longevidad saludable. Tomando en cuenta aspectos biológicos, sociológicos, psicológicos e incluso espirituales, presenta una manera de encarar los próximos años que permitirá frenar el envejecimiento y renovar, con inteligencia, la segunda mitad de la vida de muchos.
Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que:
“El cerebro es un ‘músculo’ fácil de engañar; si sonríes cree que estás contenta(o) y te hace sentir mejor”.
Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion,movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene  memorizar.
Las conductas con R:
Resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, Son generadoras de coRtisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.
Las conductas generan actitudes D:
Depresión, desánimo, desesperación, desolación.
En cambio, las conductas con S: Serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, sedación, son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.
Las conductas generan actitudes A:
Animo, aprecio, amor, amistad, acercamiento.
Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó “hacerse mala sangre” no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.
Algunas reflexiones más del Dr. Hitzig:
  • Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras.
  • Presta atención a  tus palabras pues se harán actitudes.
  • Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas.
  • Presta atención a tus conductas porque se harán carácter.
  • Presta atención a tu carácter porque se hará biología. Practiquemos.
Hace muchos años el poeta Rabindranath Tagore decía: “Si tiene remedio, ¿de qué te quejas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?” Podría servirnos para aprender a dejar las quejas y los pensamientos negativos de lado y buscar en cada situación el aspecto positivo ya que hasta la peor de  ellas lo tiene. De esa forma nos inundaría la serotonina con todas sus eses, la sonrisa se nos grabaría en las mejillas y todo ello nos ayudaría a vivir mucho mejor ese montón de años que la ciencia nos ha agregado. Porque, olvidaba escribirlo, el Dr. Hitzig ha comprobado con sus investigaciones que quienes envejecen bien son las personas  activas, sociables y sonrientes. No las rezongonas, malhumoradas y avinagradas que nadie quiere tener cerca.
Empecemos hoy practicando las ese frente al espejo para mejorar nuestro humor y cuidar nuestra salud. ¿Estás de acuerdo con el alfabeto emocional? ¿Qué abunda más en tu vida, S?
Suena lógico ¿verdad?
Finalmente todo es cuestión de actitud

viernes, 8 de febrero de 2013

Cuando cambies la manera de sentirte acerca del dinero, la cantidad de dinero en tu vida cambiará.

Tomado del Libro El Poder
"La pobreza consiste en sentirse pobre". Ralph Waldo Emerson

¿Cómo te sientes acerca del dinero? La mayoría de las personas dirían que aman el dinero, pero si no tienen suficiente, no se sienten nada bien acerca de él. Si una persona tiene todo el dinero que necesita, entonces es casi seguro que se siente bien acerca del dinero. Así que puedes saber cómo te sientes acerca del dinero, porque si no tienes todo el que necesitas, entonces no te sientes bien acerca del dinero.

Si miras hacia el mundo, verás que la mayoría de las personas no se sienten bien acerca del dinero, porque la mayor parte del dinero y las riquezas del mundo están en manos del 10% de la gente. La única diferencia entre la gente rica y todos los demás es que la gente rica da más sentimientos buenos que malos acerca del dinero. Es así de simple.

¿Por qué tantas personas se sienten mal acerca del dinero? No es  porque nunca han tenido dinero, porque la mayoría de las personas que tienen dinero comenzaron con nada. La razón por la cual tantas personas se sienten mal acerca del dinero es que tienen creencias negativas acerca del dinero, y esas creencias negativas les fueron inculcadas en su subconsciente cuando eran niños. Creencias como, "No tenemos dinero suficiente para comprar eso", "El dinero es maligno", "La gente rica tiene que ser deshonesta", "Querer tener dinero es malo y no es espiritual", "Tener mucho dinero significa tener que trabajar muy duro".

Cuando uno es un niño, uno acepta todo lo que sus padres, maestros o la sociedad le dicen. Y así, sin darse cuenta, crece teniendo sentimientos negativos acerca del dinero. La ironía es que al mismo tiempo que le dicen a uno que querer dinero es malo, le dicen que tiene que ganarse la vida, aunque ello signifique trabajar en algo que no le gusta. Tal vez incluso le dicen que sólo hay ciertos tipos de trabajo que puedes hacer para ganarte la vida, que la lista es limitada. Ninguna de estas cosas es cierta. Las personas que nos decían esas cosas no tienen culpa porque estaban comunicando lo que ellos creían que era verdad, pero por creerlo, la ley de atracción lo hizo realidad en sus vidas. Ahora tú estás aprendiendo que la vida funciona en una forma completamente diferente. Si te falta dinero en tu vida es porque estás proyectando más sentimientos malos que buenos acerca del dinero.

El amor es poder que se pega. Yo tuve un pasado humilde y, aunque mis padres no querían tener mucho dinero, pasaron trabajo para que les alcanzara para vivir. Así que crecí con las mismas creencias negativas acerca del dinero que la mayoría de la gente. Sabía que tenía que cambiar mi manera de sentirme acerca del dinero para que mis circunstancias cambiaran, ¡y sabía que tenía que cambiar completamente para que el dinero no sólo me llegara sino que se me pegara! Podía ver que las personas que tenían dinero no sólo lo atraían hacía ellos sino que también hacían que el dinero se les pegara. Si uno toma todo el dinero del mundo y lo distribuye equitativamente entre todas las personas, en muy poco tiempo todo el dinero regresaría a las manos de un pequeño porcentaje de esas personas, porque la ley de atracción tiene que seguir al amor, de modo que sólo el pequeño porcentaje de los que se sienten bien acerca del dinero lo atraería como un imán hacia ellos. La fuerza del amor mueve todo el dinero y las riquezas del mundo, y lo hace de acuerdo con la ley.
Puedes ver funcionar la ley de atracción cuando la gente se gana la lotería. Se imaginaron y sintieron con todo su corazón que se ganarían la lotería. Hablaron sobre cuándo se iban a ganar la lotería, no si se la iban a ganar, y planearon e imaginaron lo que iban a hacer cuando se la ganaran. ¡Y se la ganaron! Pero las estadísticas de los ganadores de lotería muestran la verdadera evidencia sobre si el dinero se queda con ellos o no. Pocos años después de ganarse la lotería la mayoría de las personas han perdido el dinero y están más endeudadas que antes. Esto ocurre porque utilizaron la ley de atracción para ganar la lotería, pero a pesar de haber recibido dinero, no cambiaron su verdadera manera de pensar acerca del dinero y lo perdieron todo. ¡El dinero no se les pegó!

Cuando no te sientes bien acerca del dinero, lo rechazas. Nunca se te pegará. Aun cuando recibes dinero extra con el que no habías contado, en poco tiempo verás que se te escapó entre los dedos. Llegan cuentas más altas, las cosas se dañan, y circunstancias imprevistas de cualquier tipo ocurren, todo lo cual drena el dinero y te lo arrebata de las manos.
¿Entonces qué es lo que hace que el dinero se pegue? ¡El amor! El amor es la fuerza de atracción que trae el dinero, ¡y es el amor el poder que hace que se pegue! No tiene que ver si eres una buena persona o no. Ese aspecto de tu persona está más allá de cualquier tipo de duda, porque eres más magnífico de lo que crees.

Tienes que proyectar amor y sentirte bien acerca del dinero para atraerlo hacia ti, ¡y que se te pegue! En este momento, si te hace falta dinero y lo que debes en tu tarjeta de crédito va en aumento, no tienes poder para que se te pegue y estás rechazando el dinero. No importa en qué estado financiero te encuentres ahora. No importa el estado financiero en que se encuentre tu negocio, tu país o el mundo. No existe el concepto de una situación sin esperanza. Hay personas que vivieron durante la gran depresión y prosperaron porque conocían la ley del amor y de atracción. Vivieron la ley imaginando y sintiendo todo lo que deseaban y desafiaron las circunstancias que los rodeaban.

La fuerza del amor puede abrirse paso a través de cualquier obstáculo o situación. Los problemas del mundo no son obstáculo para la fuerza del amor. La ley de atracción funciona con el mismo poder, sean favorables los tiempos o no.

Cómo cambiar tu manera de sentirte acerca del dinero. Cuando cambies la manera de sentirte acerca del dinero, la cantidad de dinero en tu vida cambiará. Mientras mejor te sientas acerca del dinero, más dinero magnetizarás hacia ti. Si no tienes mucho dinero, recibir más cuentas no te va a hacer sentir bien. Pero en el momento en que reaccionas negativamente a una cuenta grande, estás proyectando malos sentimientos y con toda seguridad recibirás más cuentas grandes. Cualquier cosa que das, la recibes de vuelta. Lo más  importante es que cuando pagues tus cuentas, encuentres una manera, cualquiera que sea, de obligarte a sentirte bien. Nunca pagues tus cuentas cuando no te sientes bien, porque no harás más que atraer cuentas más altas.
Para cambiar lo que estás sintiendo, necesitas usar tu imaginación y convertir las cuentas en algo que te haga sentir mejor. Puedes imaginar que no son realmente cuentas sino que por tu propia bondad has decidido donar dinero a cada compañía o persona por el magnífico servicio que prestan. Imagina que tus cuentas son cheques que recibes.
O usa la gratitud y da gracias a la compañía que te envió la cuenta pensando cómo te has beneficiado por su servicio, por la electricidad o por poder contar con una casa donde vivir. Puedes hacer una nota en el frente de la cuenta que diga: "Gracias —pagado". Si no tienes dinero para pagar la cuenta enseguida, escribe una nota en el frente que diga: "Gracias por el dinero". La ley de atracción no cuestiona si lo que imaginas y sientes es real o no. Responde a lo que das, punto.

Cuando recibes tu salario, ¡sé agradecido para que se multiplique! La mayoría de las personas ni siquiera se sienten bien cuando les pagan porque están preocupadas acerca de cómo hacer que el salario les dure. Pierden una increíble oportunidad de dar amor cada vez que les pagan. Cuando te llega a las manos algún dinero, no importa cuán poco sea, ¡sé agradecido! Recuerda que cualquier cosa que agradeces se multiplica. ¡La gratitud es la gran multiplicadora!
 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

psico-neuroinmunología

Entrevista a Joe Dispenza 

Neurociencia – Tu Mente Inmortal

Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza (de los maestros de “Y tú qué sabes”), fue arrollado por un todoterreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.
Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo.
Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad Rutgers de New Brunswickle, en Nueva Jersey; obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de posgrado en neurología, neurofisiologí a, función cerebral, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad. Desde 1997 ha dado conferencias ante más de diez mil personas en 17 países de los cinco continentes. A finales de mayo hablará en Madrid y Barcelona coincidiendo con la edición española de su libro Desarrolla tu cerebro.
“Podemos cambiar la mentalidad al crear nuevos cableados en el cerebro y fortalecerlos con nuestro pensamiento”
¿Cómo empezó a interesarse por el cerebro?
He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades -tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores músculo esqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución…-, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos.
¿Milagro?
Observé que una de las causas principales de esas remisiones espontáneas era que habían cambiado su forma de pensar, así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su cerebro.
-Estimulante curiosidad la suya.
Todas esas personas que tenían una remisión espontánea compartían cuatro cualidades específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psico-neuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo.
-Le creo, pero avancemos en sus conclusiones.
La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a sí misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto es totalmente posible. Por último, tenían en común que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio.
-¿Y eso qué significa?
El lóbulo frontal representa un 40% ciento de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en que el cerebro rehace su cableado.
- ¿En qué se traduce?
Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia es lo que nos define a escala neurológica. Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas. Entre la intención y el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.
- ¿Cambiar las marchas del coche?
Todas esas cosas que hacemos sin pensar, sí. Esa es la razón de que cuando un neófito escucha música la oiga con el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.
- Usted habla de inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo lo explica desde un punto de vista científico?
No hay nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales.
- ¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?
El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.
- ¿Cómo define ese algo?
Ja, ja, ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa. Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.
- ¿Y la predestinación genética?
La investigación científica de vanguardia está mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.
- ¿Cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas?
Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente cómo estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aún más química.
- Un círculo vicioso.
Sí, y así se crea lo que llamamos el estado de ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: “Soy una persona infeliz, negativa, o llena de culpa”, pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará como resultado un malestar.
- Estamos enganchados a nuestra química interna.
Sí, haremos prácticamente todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo ya manda sobre la mente.
- ¿Propone cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?
Es una parte de mi trabajo, no se trata sólo de cambiar la química cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.
- ¿Cómo interrumpir el ciclo?
A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.
- ¿Qué preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera?
La mayoría de las personas cree que las emociones son reales.. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?
- Pero saber quién quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.
No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.
El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene que haber acción.
El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya esta formada antes de los 35 años, eso significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero los últimos estudios muestran que es posible cambiar la personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que convertir el hábito inconsciente en algo consciente, llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos inconscientes.
- ¿Eso son 20 años de psicoanálisis?
Aunque llegues a entender intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras vamos aprendiendo nueva información y empezamos a pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos, estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente. Una vez esa nueva mente está establecida, tenemos que empezar a pensar cómo mostrarla, y ahí entra el cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el reaprender